Septiembre, el inicio para muchos.

Renata Zevallos Baretta
Trabajadora social

ONG Recicla-Alicante

Hablamos de un mes agridulce para algunos/-as, el mes de vuelta a la rutina, de pautar (nuevos) hábitos, de planificar como continuará el año. De finales, pero también de principios, sobretodo principios.

¿Qué y cómo debemos plantearnos los inicios?

Es sabido por todos y todas que los inicios pueden hacerse cuesta arriba. Miedo a lo desconocido, salida de la zona de confort, romper con lo establecido en nuestros esquemas o la falta de costumbre pueden llevarnos a fracasar en nuestro planteamiento y propósitos.

Debemos tener en cuenta que, si queremos un cambio, implica hacer algo y esforzarnos en ello para conseguirlo.

Hoy os dejaremos algunos tips y recomendaciones para afrontar de una forma llevadera, sana y caritativa con nosotros mismos los inicios y cambios que lleguen a nuestras vidas:

  • Validar nuestros sentimientos: aceptarnos y ser comprensivos con nosotros/-as mismos/-as es indispensable para poder entendernos, saber lo que queremos e ir en busca de ello. Está bien sentirse frustrado/-a, perdido/-a, confuso/-a y no saber lo que queremos a cada momento, respetemos los tiempos que cada uno/-a necesitamos.
  • Ser conscientes y aceptar las decisiones de los demás: no todo depende de nosotros/-as, y tenemos que ser conscientes de ello. Existen un sinfín de actores que intervienen en nuestro día a día y que consciente e inconscientemente repercuten e inciden en nuestras ideas, pensamientos y hasta en la forma que tenemos de actuar. Por ello, saber hasta qué punto queremos que los demás intervengan en nosotros/-as, es una tarea pendiente.
  • Adaptación y aceptación: los cambios, en menor o mayor medida suponen un tambaleo a nuestra estabilidad. No hablamos solo de cambios con una connotación negativa, todos y cada uno de ellos conllevan una reorganización de las estructuras que tenemos aprendidas. Así pues, el poder de adaptación y aceptación ante las permutas, nos beneficiarán en hacernos conscientes que solo existe el momento presente y podemos trabajar en él para mejorar o moldear a “nuestro parecer” el futuro.
  • Evitar la queja y/o resignación: este punto viene estrechamente ligado con el anterior. La premisa que volvemos a recalcar, es que avanzamos en el momento que nos disponemos a cambiar todo aquello con lo que no estamos conformes.
  • Foco en el futuro: como hemos dicho anteriormente, el miedo a lo desconocido o la salida de la zona de confort, pueden crear un cúmulo de sentimientos y sensaciones a priori negativas, lo cual es totalmente normal. Sentir tristeza, dolor, desasosiego e incertidumbre es comprensible cuando nos percatamos que una etapa de nuestra vida ha finalizado. Mirar hacia delante y enfocarnos en todo lo que esté por llegar nos incitará a enfocar la situación con mayor serenidad y conciencia.

No tenemos que olvidarnos nunca que cada uno de nosotros y nosotras poseemos la capacidad de reaprender, reponernos, sanar y crear, aunque muchas veces nos olvidemos de ello.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *