Actualmente nos encontramos con una serie de avances que hace 10 o 20 años nunca hubiéramos imaginado, y que como todo en la vida, trae cosas buenas y malas y que depende de nosotros aprovechar o no estas nuevas herramientas que han surgido a lo largo del tiempo. Hablamos sin duda de la irrupción en el panorama general, de las IAs o Inteligencias Artificiales, programas que ayudan a la hora de hacer búsquedas, generar textos, dibujos o casi cualquier cosa que se nos ocurra. No es raro ver en redes sociales como día sí y día también, surgen imágenes de personas que hacen uso de estas inteligencia para casi cualquier cosa, o páginas especializadas que se encargan de darte unas pautas para que sepas como usarlas y así ahorrar trabajo. Estamos ante un cambio muy rápido, y como ya he dicho, todo esto puede ser algo bueno, pero también trae consigo una serie de consecuencias negativas por el mal uso de las mismas.
Cuando se fue desarrollando mi vida como estudiante ya pude ver los diferentes avances tecnológicos que se iban dando en la educación, con la incorporación de nuevos instrumentos que ayudaban a los profesores a impartir mejor una clase. Lo normal era ver una explicación sobre un tema usando los libros de textos junto a la pizarra, donde se detalla, resume o apuntan datos que facilitaran la comprensión de los conocimientos que daba el libro junto a lo que el profesor impartía. Con la llegada al instituto, las pizarras seguían estando pero ya teníamos otros elementos. como era el uso de proyectores o pizarras táctiles. En su momento esto me parecía un avance muy interesante, unido al cada vez más claro uso de internet a través de ordenadores o los recientes móviles táctiles que surgían por esos años, facilitando el acceso a todo tipo de información y un contacto mucho más cercano entre el alumnado y el profesor.
La IA viene a ser un poco este nuevo cambio dentro del mundo de la innovación, y que dentro de la propia enseñanza ha irrumpido con mucha fuerza, y que es usado tanto por alumnos como por profesores, pues a la hora de la verdad está ayuda mucho en el momento de querer generar una serie de documentos, resumir información o incluso a la hora de confeccionar exámenes. Este nuevo panorama está revolucionando muchos ámbitos y campos, y la educación (como estamos viendo), no es ajena a ellos. Los jóvenes cada vez más nacen y viven con sus dispositivos electrónicos, principalmente el móvil. Para ellos eso es su centro de vida, y es donde pasan más horas y siempre van a buscar los mejores métodos para ahorrarse trabajo.
Claramente, la aparición de la IA ayuda a todo el mundo, porque muchas veces lo que queremos es agilizar nuestro trabajo y esta herramienta lo hace. Ya podemos ver en páginas estatales de nuestro país, en la propia Unesco o incluso en las principales universidades españolas, una serie de artículos y textos informativos y divulgativos con el fin de mostrar esos elementos que nos van ayudar a mejorar a la hora de trabajar con ellas, al mismo tiempo que se advierte que todo hay que hacerlo con moderación. Se recomienda no abusar de ellas en demasía, porque por mucho que las diferentes aplicaciones que aportan esta reducción de trabajo como pueda ser (la más famosa y usada), CHATGPT. No debemos olvidar el trabajo que nosotros hacemos a la hora de formar a los alumnos, que deben saber expresarse bien, tanto de manera oral y escrita, como con un espíritu crítico.
En conclusión, creo que el uso de la IA puede ser muy beneficioso, tanto para alumnos como para profesores, pues nos ayuda a la hora de facilitar el trabajo que hacemos, pudiendo preparar clases, trabajos o cualquier otra tarea en menos tiempo. Aun así, no se debe olvidar el papel como formadores que ejercemos y no se debe perder el interés en ello, no se debe delegar en demasía en estas nuevas herramientas. Es muy fácil dejar que “ellas” hagan el trabajo por tí. Los alumnos, muchos de ellos, dejarían de lado muchas cosas con tal de hacer eso de las mismas con tal de tener más tiempo para estar con sus amigos, jugar, ver la tele, redes sociales, etc. Hay que conseguir un equilibrio entre todo esto para lograr una educación mucho más ágil, pero sin perder la calidad, consiguiendo que los alumnos sean capaces de desenvolverse en cualquier ámbito tanto con los métodos más tradicionales como con todo lo nuevo que llega.
Christian Villalba Sánchez – Profesor ONG Recicla-Alicante