- El incentivo no tiene que ser genérico
Si te portas bien, te compraré un helado. ¿Qué es portarse bien? No quiero que grites y corras, sé que es aburrido, cuando salgamos iremos a tomar un helado.
- Debe ser proporcionado al objetivo que nos hemos puesto. No podemos regalar al niño un balón nuevo simplemente porque se ha lavado los dientes antes de irse a dormir.
- Los objetivos deben estar fraccionados. Si queremos que ordene la habitación, hagamos una lista con todas las operaciones que son necesarias para lograr el objetivo y escojamos una cada vez.
- El premio solo se debe dar cuando el objetivo se ha conseguido. Es mejor dividir la tarea, para que se pueda dar una pequeña recompensa incluso cuando el objetivo se ha conseguido parcialmente.