La bondad en los niños

Todos tenemos claro que el aprendizaje académico es importante en la vida de un niño, sin embargo, a veces se nos escapa que un niño bueno es más feliz y por tanto tendrá éxito en las demás áreas porque esa felicidad aumentará sus capacidades de retención, de comprensión, de atención, etc.

Todos queremos que nuestros hijos sean, ante todo, buenos, y partimos con una ventaja fundamental ya que todos ellos quieren ser buenos y, además, están convencidos de que lo son. Para trabajar la bondad en los más pequeños lo más importante es el ejemplo. Nuestros hijos tienen que ver y sentir que nosotros, que somos sus principales modelos, hacemos un esfuerzo también por ser buenos y mejores personas cada día.

  1. Que la generosidad y la solidaridad sean pilares fundamentales en la familia. Enseñarles el valor de compartir y ayudar a quienes lo necesiten desde pequeños recordándoles que “la solidaridad consiste en dar lo que tenemos, no lo que nos sobra”. Ayúdales a valorar lo que tienen, lo afortunados que son y lo mucho que pueden hacer por ayudar a los demás fomentando la generosidad hacia todos.
  2. Trabajar la empatía Promover el ponerse en el lugar de otro en todo lo que hacen.
  3. Ayudarles a fijarse en los buenos modelos. A los 4 años, los niños y niñas comienzan a ser muy sociables, se fijan mucho más en sus iguales y en sus comportamientos. Podemos preguntarles si saben quiénes son niños buenos en su clase y que nos describan sus comportamientos.
  4. Promover el valor del esfuerzo y la colaboración. Hay un proverbio africano que dice: “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”. Podemos dejarles colaborar en las tareas de casa y enseñarles que todo esfuerzo tiene una recompensa.
  5. Tratar bien sus sentimientos. Respetar y ayudarles a verbalizar lo que sienten, dedicando mucho tiempo a escuchar y ganarnos su confianza. Fomentando el conocimiento propio. Darles a conocer nuestros sentimientos, lo que nos cuesta, lo que esperamos, cómo no sentimos y el esfuerzo que nos cuesta realizar muchas cosas.
  6. Enseñarles a pedir perdón. Que vean que nosotros, sus modelos, perdonamos y pedimos disculpas cada vez que nos equivocamos. Y lo hacemos de manera sincera y con amor.
  7. Usar gestos y palabras cariñosas. Fomentar las muestras de cariño espontáneas y repentinas como gestos que se dan a diario.

Éstas son algunas ideas para trabajar la bondad con los más pequeños de la casa. Nunca debemos olvidar el poder que tiene nuestro comportamiento como padres, madres y modelos que somos para ellos, así que, si queremos que nuestros niños y niñas sean buenos, ¡a practicar!

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