Disponer de un sistema educativo bien estructurado garantiza el derecho de toda persona a recibir una sólida educación que cimente la formación de tanto presentes como futuras generaciones. Contamos con diferentes áreas de conocimiento organizadas a lo largo de las diferentes etapas educativas pensadas para desarrollar y consolidar tanto conocimientos esenciales como competencias básicas para el alumnado. En ese sentido, todas convendríamos en reconocer la importancia de las matemáticas a nivel educativo, pero podríamos preguntarnos: ¿qué pasaría si enseñáramos a los niños a entender lo que sienten antes que a resolver ecuaciones? La educación emocional debería partir como la base del proceso de aprendizaje para garantizar el bienestar de nuestros alumnos. Desde Recicla-Alicante nos mostramos comprometidas con nuestros valores fundamentados en la integración, progreso y bienestar humano. Para ello ofrecemos diversos programas dirigidos a la comunidad en aras de continuar desarrollando nuestra dedicada labor social. Entre esas iniciativas podemos destacar los diferentes programas de refuerzo educativo que ofrecemos de manera gratuita para nuestros usuarios.
En nuestras clases de refuerzo para alumnado de diferentes etapas educativas (Educación Primaria y Educación Secundaria) vemos cada día cómo las emociones influyen en el rendimiento y convivencia de nuestras alumnas. Las emociones afectan la atención, la memoria y la motivación, por ello es esencial trabajar la educación emocional desde la infancia. Los primeros años formativos de toda alumna constituyen una etapa clave para aprender a identificar y gestionar emociones, la salud mental no se improvisa: se construye desde pequeñas. La realidad que vemos en el aula cada día no deja lugar a dudas: cuando una alumna llega preocupada, no puede concentrarse hasta que siente que alguien le escucha. De ahí que la educación emocional sea también un pilar fundamental también para reforzar tanto un entorno educativo como familiar saludable para ellas, garantizando espacios seguros y saludables para su desarrollo.
Para trasladar esta metodología al aula podemos servirnos de diferentes herramientas o estrategias para garantizar una educación emocional sólida y fructífera para nuestras alumnas. La pedagogía se ha encargado en años recientes de explorar diferentes maneras de abordar la educación emocional: juegos y dinámicas de reconocimiento emocional, espacios de diálogo o asambleas de emociones, uso de cuentos, arte o música para expresar sentimientos, etc. No se trata solo de prevenir problemas, sino de promover bienestar, empatía y convivencia. El objetivo fundamental de este tipo de dinámicas es el de garantizar que el alumnado dispone de un espacio seguro en el aula para poder tratar libremente sus emociones. Garantizar el bienestar emocional de nuestras alumnas fundamenta una base necesaria para poder desarrollar a posteriori los conocimientos curriculares que buscamos reforzar dentro de nuestro programa de refuerzo. Además, trabajando la educación emocional también otorgamos valiosas herramientas en grupo que nos ayudan en la resolución de posibles conflictos en el aula, la mejora de la convivencia y consolida fuertemente los vínculos entre compañeras. Si queremos una sociedad más sana y solidaria, empecemos por cuidar el corazón de nuestros niños. Educar en emociones es educar para la vida.
Álvaro Esclapez – Profesor Departamento de Educación la ONG Recicla-Alicante