Hoy, 5 de diciembre, celebramos el Día Internacional del Voluntariado, una fecha que siempre me toca el corazón de manera especial. No solo por mi responsabilidad actual como Coordinador General de la ONG Recicla-Alicante, sino porque —antes de estar al frente de esta organización— yo mismo fui voluntario durante muchos años.
Mi trayectoria nació desde abajo, desde el terreno, desde esos primeros días en los que descubrí lo que significa escuchar, acompañar, sostener y servir. Ser voluntario me cambió la vida. Me enseñó a mirar el mundo con otros ojos, a comprender el valor de lo pequeño, lo invisible, lo que no sale en ninguna estadística. Y quizá por eso hoy, desde un rol de mayor responsabilidad, sigo sintiendo que mi esencia es esa: la de un voluntario que nunca dejó de serlo.
En Recicla-Alicante trabajamos en múltiples áreas que solo son posibles gracias a esa entrega generosa: formación para el empleo (patronaje, costura, peluquería), programas de inserción sociolaboral, apoyo escolar para menores en situación de vulnerabilidad, acompañamiento a familias, orientación laboral y jurídica, reparto de alimentos, proyectos de sensibilización, educación y cohesión social, entre muchas otras iniciativas que sostienen diariamente la dignidad de cientos de personas.
Quienes han decidido ofrecer su tiempo sin pedir nada a cambio sostienen cada uno de esos proyectos. Nuestro equipo de voluntarios convierte un aula vacía en un espacio de aprendizaje; transforma una conversación en un abrazo emocional; convierte una tarde cualquiera en una oportunidad para alguien que no la tenía. Ellos son quienes humanizan la intervención social y le dan sentido profundo a nuestra misión.
El voluntariado es un acto de libertad, pero también de valentía. Implica salir de uno mismo, mirar alrededor y actuar. La ONU recuerda hoy que el voluntariado es clave en la construcción de sociedades más sostenibles, inclusivas y justas. Y yo lo suscribo desde la experiencia: lo he visto con mis propios ojos durante décadas.
Por eso este día no es solo conmemorativo: es un recordatorio vivo de que la esperanza se construye a base de manos que se ofrecen, de presencias que acompañan, de corazones que no se resignan.
Quiero agradecer profundamente a cada voluntario y voluntaria que ha pasado por nuestra ONG Recicla-Alicante desde nuestros inicios en 1998. También a quienes hoy forman parte de esta gran familia. Y, desde mi historia personal, a quienes un día fueron mis referentes cuando yo mismo era voluntario y aprendí —gracias a ellos— que servir a los demás es una de las formas más hermosas de transformar el mundo.
Hoy renuevo ese compromiso. Porque, aunque los años pasen y las responsabilidades cambien, sigo teniendo claro que el voluntariado no es un capítulo de mi vida: es la columna vertebral.
A quienes ya forman parte: gracias.
A quienes aún no han dado el paso: les invito a unirse. Siempre hay un lugar para una mano más, para una voz más, para un corazón más.
Con gratitud y esperanza, voluntario ayer y siempre.
Mauricio García Jorquera
Coordinador General
ONG Recicla-Alicante